La caza de la Liebre

La caza de la liebre con galgos es una de las modalidades más populares y apasionadas de las que existen. El galguero o galgueros si forman una mano, batirán el terreno, generalmente llano y sin vegetación, tratando de descubrir a la liebre encamada. Una vez cantada la liebre -descubierta-, salta de la cama, se la deja correr un trecho y a continuación se suelta una collera de galgos, que en veloz y frenética carrera, tratarán de darle alcance. En muchas ocasiones la liebre por derecho, sale victoriosa en la carrera, dejando atrás a los galgos. Se trata de una modalidad tan antigua como efectiva, en la que se puede disfrutar de dos animales hechhos para correr, la liebre y el galgo.

Zona y Temporada

En la Península Ibérica hay tres especies de liebres: la liebre de piornal, la liebre europea y la liebre ibérica . De estas tres especies la más extendida y abundante en España es la liebre ibérica, un endemismo ibérico que podemos localizar en Andalucía, ambas Castillas, Extremadura, Levante y algunas zonas de Galicia y de la Cordillera Cantábrica, pero no está presente en el oeste de Galicia, ni en el occidente de Asturias. La liebre de piornal, de tamaño mayor, tiene un área de distribución muy restringida, en ambientes montanos, en alturas superiores a los 1.000 metros, de tal modo que sólo está presente en la Cordillera Cantábrica y montes de León, siendo Asturias y León los territorios que cuentan con una población más abundante de liebre de piornal. la temporada de caza de la liebre se establece entre Agosto y Primeros de Octubre dependiendo de la zona

Características

Mamífero lagomorfo de mediano tamaño, pelo suave y corto, orejas aun más largas que las del conejo, y rabo corto. Al igual que su congénere el conejo, la liebre es una especie fundamentalmente crepuscular y nocturna, que constituyen piezas claves en nuestra fauna, de modo que se considera que más de treinta especies de mamíferos, aves y reptiles incluyen a la liebre dentro de su dieta alimenticia. La liebre tiene muy desarrollados el oído y el olfato, siendo la vista su peor sentido. El tipo de vida que lleva la liebre, en terreno abierto, sin refugiarse en madrigueras abiertas en el suelo, ni entre piedras o troncos de árboles, motiva una especial adaptación del animal a este medio, habiendo desarrollando una particular estrategia defensiva dentro de la etología de la especie. Así, la liebre no solo es muy veloz y ágil, pudiendo alcanzar una velocidad punta de 70 Km/hora, sino que está siempre atenta a cuanto sucede a su alrededor, siendo una estampa clásica de la especie, verla sentada sobre el suelo con las patas delanteras colocadas de forma erguida, para escudriñar y vigilar cuanto sucede en su territorio, en la forma que se reproduce en la imagen principal que ilustra esta ficha. La liebre es también sumamente recelosa y cautelosa, de forma que no se dirige nunca directamente a su lugar de encame, sino que con la clara intención de despistar a posibles depredadores y diluir su rastro, efectúa bruscos giros y cambios en el sentido de la marcha, para terminar dando un gran salto cuando está próxima a su refugio, colocándose en sentido contrario al llevado en la marcha. La liebre tiene una constitución característicamente atlética, con extremidades finas y largas, pero particularmente dotadas de unos músculos muy poderosos que cuentan además con la peculiaridad de contener hemoglobina, lo que le da el característico color rojo oscuro a su carne, permitiéndole que su velocidad y resistencia en la marcha sea superior a la de otras especies como el conejo.

Los comentarios están cerrados.